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La Mayitah

Hay días en los que es importante reconocer a los hijos y darles más que un pequeño elogio para que reconozcan que son admirados y apreciados . Es una de esas lecciones que me tomó mucho tiempo reconocer, yo puedo decirles todos los días a mis hijos cuánto los amo, pero para ellos se convirtió rutinariamente en escucharme decir esas 3 palabras importantes. No fue hasta que se convirtieron en adolescentes que me di cuenta de que tienes que ser sincero y decirles con un tono especial cómo ves que se vuelven únicos y sorprendentes.



Hoy es uno de esos días para mí, hace tres semanas, mi hija Mayah, de 16 años, comenzó un nuevo trabajo. La razón por la que está trabajando es porque, dado que nos mudamos de un estado a otro, ella ha tenido dificultades para hacer amigos y socializar de la misma manera que lo hizo en Tennessee, no quizo inscribirse en ninguna de las actividades extracurriculares y tenía todas las tardes libres. En diciembre pasado comenzó a trabajar en una tienda de ropa juvenil ubicada en una plaza lujosa de compras cerca de la casa, tal vez tres tardes a la semana. Eso le permitió ganar dinero para regalos de Navidad, comprar algo de ropa extra y comenzó a ahorrar porque quiere comprar un automóvil, ella tiene el sueño de viajar a través de los 50 estados una vez que termine la escuela secundaria.

Desafortunadamente, cuando terminaron las festividades de fin de año, la tienda de ropa redujo las horas de trabajo y la llamaba a trabajar cada dos semanas durante unas pocas horas, el resto del tiempo Mayah estaba viendo televisión o videos de YouTube inútiles por las tardes después de la escuela, y tal vez algunos de ustedes piensen que esto es normal y común en nuestros adolescentes, pero la verdad es que es mortal para mi hija, no solo se deprime sino que pasa su tiempo comiendo, comienza a ganar peso, ese tiempo de ocio se convierte en una avalancha de soledad y emociones que se salen de control. Así que tuvimos la conversación para buscar una actividad en la que ella pudiera estar activa y tal vez ella podría estar con jóvenes de su edad, ya que en la tienda de ropa todos los demás empleados eran mucho más viejos y experimentaban dramas en sus vidas totalmente innecesarios para Mayah precenciara. Después de unos días, le pedimos que se involucrara en el club de equitación en la escuela, pensé que podría ser algo que acertaría directamente con sus necesidades, pero ella no quería unirse porque ella cree que las chicas en ese programa son creidas y malcriadas con mucho dinero, Y pues le entendemos porque generaliza... entonces ¿qué hacer? Mientras buscaba trabajo para mí misma, vi una posición que sonaba perfecta para ella. Era para trabajar en un establo equino en el que hacían terapia para caballos, necesitaban a alguien que pudiera hacer un par de horas entrando los caballos en la tarde, asistiendo a la entrenadora y haciendo tareas relacionadas con la equitación. Le conte a Mayah y ella tuvo la iniciativa de llamar de inmediato y preguntar si el trabajo todavía estaba disponible. El propietario y el entrenador del establecimiento recibieron el mensaje y la llamaron al día siguiente e hicieron una entrevista por teléfono.

Ya lleva trabajando en este lugar durante tres semanas, les cuento que le ha servido mucho a mi hija por dos razones:



1. La mantiene físicamente entretenida, la hace sentirse animada y moverse mucho después de haber estado sentada durante seis horas en el colegio y está aprendiendo de las actividades que realizan en el establecimiento y cómo manejan a los caballos que es un poco diferente de los lugares donde ha practicado equitacion por los últimos 4 años. 2. ¡Tiene que conducir! Mayah tiene un permiso de conducir, pero aún no tiene la licencia, para obtener la licencia que tiene que manejar 50 horas de día y 30 horas de noche más,tiene que presentar otro examen más complejo que el que completó para el permiso. Así que después de el colegio la recojo y la acompaño al trabajo para supervisar su conducción y ayudarla con orientación.

Hoy estoy sentada en la sala de talabarteria esperando que ella termine sus tareas y me siento muy orgullosa de ella, de la forma en que se comporta con su jefe y de lo responsable que es, ¡por su tenacidad en este clima! Hemos tenido un clima terrible. La mayoría de las tardes, la temperatura máxima es de -25° C y aunque a veces es un trabajo agotador, se va feliz y cansada a la casa. Me encanta ver a mi niña en una misión para conseguir lo que quiere y tratar de hacer un buen trabajo. Si Dios quiere, en el verano, podrá trabajar más horas y aprender más sobre las terapias y montar a caballo. Ha sido una experiencia valiosa hasta ahora y si supera el invierno, ¡el resto del año será muy fácil! Así que hoy, tan pronto como la vea terminar su trabajo, compartiré muchos elogios durante nuestro viaje de regreso a casa, esperando que ella se sienta motivada para continuar ...